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“Tienes lo que Eres: entonces ¿Tienes lo que quieres?”

Esta breve pero contunde frase, me golpeó la cabeza por más de una semana. Sacada de un poderoso y revelador libro de Neville Goddard, escritor del siglo pasado, me hizo comprender por qué tantas veces nos enredamos en la trampa de nuestra mente.

Para quienes son muy lógicos y sólo apuestan a su hemisferio izquierdo, para manejar herramientas desde el “Hacer”, éste tipo de afirmaciones les hace estallar las cotufas, ya que cuesta entender y menos creer, que una persona pueda autosabotearse, causándose a sí misma dolor, pena y frustración. Como dice uno de mis mentores: “si no estás de acuerdo o no te gusta, no cambia nada, así funciona y punto”.

Investigando y adentrándome en el mundo de la ciencia, particularmente de la Física Cuántica y Neurociencia, he descubierto extraordinaria información poderosa y reveladora, que explica como los seres humanos, somos pensamiento, en éste caso, el pensamiento es la energía, por lo tanto en el nivel de energía en el que te encuentres, desde ese nivel crearás la realidad que hoy vives, increíble pero así funciona.

El pensamiento lingüísticamente estructurado, es lo que nos ayuda a entender nuestra realidad física, percibir las cosas desde nuestros cinco sentidos y encontrarle una explicación “razonable” a nuestra existencia. Sin embargo, lo que somos, va más allá de una realidad tridimensional, no vivimos sólo desde la longitud, anchura y temporalidad, nuestra mente y espíritu, son las partes más reales de nuestro Ser, sólo que creemos que nuestro ser es simplemente un cuerpo con un cerebro. Cuesta verlo desde otro enfoque, ¿cierto? Sin embargo, es así como funciona. Nuestro cuerpo es solo el envase, el recipiente donde se alojan los elementos más importantes de nuestro Ser, los que realmente nos dan la vida y la existencia (no física).

Cuando comprendemos que no somos nuestro cerebro y cuerpo, sino algo más, mucho más completo, complejo y extraordinario, mucho más especial, mucho más profundo, cosas asombrosas comienzan a ocurrir en nuestra vida, ya que entendemos que en nuestro interior hay una fuerza, una energía tan poderosa, que es capaz de crear y hacer realidad nuestros deseos más grandes. Recuerden la frase de Walt Disney: “Si lo puedes soñar lo puedes crear”. A veces leemos o escuchamos frases que resumen el potencial ilimitado y exitoso del ser humano, sin embargo nuestras creencias limitantes, programaciones y patrones mentales, nos hacen creer que ese tipo de eventos sólo están reservados para los hombres y mujeres que ya disfrutan de la grandeza y poder.

Vemos la vida de las demás personas, igual a una película de dos horas con subtítulos, como si los eventos, situaciones y circunstancias que les rodearon, solo fueron pequeños y breves minutos, de penurias y dificultades. Déjame decirte algo, ninguna persona vive como una película, nadie, ni siquiera los actores de la meca del cine. Todos pasamos por circunstancias, dificultades, crisis y problemas, la diferencia estriba en que quienes tienen éxito, no se quedan lamiéndose las heridas y recreando día tras día, esos eventos negativos y desagradables, no se la pasan lamentándose de su suerte o elevando las manos al cielo bajo la lluvia (cual cliché) preguntando al infinito, mientras suena de fondo una música de violines ¿Por qué a mí? Simplemente viven la situación, la analizan, se autocuestionan y miran dentro de sí, cuáles son los recursos con los que cuentan para salir de ese evento y lo más importante, cuál es la lección a aprender.

Lo más difícil para alcanzar los tan anhelados sueños, ha sido entender, es que primero debe desarrollarse un proceso de transformación interna, el cual lleva tiempo, pero como no queremos pasar por el proceso, sino que buscamos la inmediatez del resultado, nos desmotivamos y no hacemos nada. Para luego descubrir tardíamente, que aquello que no crece y evoluciona se estanca, y lo que se estanca, así como el agua se pudre.

Queremos resultados de éxito, pero no queremos transformarnos en seres exitosos, ya que preferimos mantenernos enganchados a nuestras creencias limitantes, a nuestra burbuja “segura”, a nuestro círculo de confort “incómodo”, porque el miedo a intentar cosas nuevas y diferentes nos paraliza, nos domina y controla, le damos un poder sobre nosotros, para así no hacernos responsables de nuestra vida, de nuestros resultados, sino tener a un tercero a quien culpar, casi siempre el plato roto lo paga la señora conocida con el nombre de “Suerte”.

Convenientemente seguimos creyendo que la felicidad está en manos de un tercero, y así vamos por la vida poniéndonos excusas para no vernos frente al espejo, ya que enfrentarse cara a cara con nosotros mismos, nos genera tanto temor e incertidumbre, que preferimos voltear la mirada y fingir que las cosas, son mejores tal y como están. ¿Para qué arriesgarse? ¿Para qué intentar algo que no sabemos cuál será el resultado? ¿Para qué perder lo que ya tenemos “seguro”? Pues la única y absoluta verdad es que no controlamos nada y no tenemos nada seguro, no existe tal seguridad; la seguridad es solo una ilusión de nuestra mente, de nuestra parte consciente para protegernos ante situaciones de potencial peligro y evitar así que nos dañemos a nosotros mismos. Sin embargo la seguridad mal entendida, lleva al ser humano a no crear, a no arriesgarse, a no intentar, a no cambiar y por tanto a vivir en la absoluta y completa mediocridad, del espejismo que produce la “seguridad” o mejor explicado, el miedo al fracaso.

Es el miedo al fracaso, a lo que otros pensarán, dirán y creerán sobre nosotros lo que realmente no nos permite intentar, arriesgar y pelear por nuestros verdaderos sueños. Entonces nos hacemos falsas creencias y nos autoconsolamos, convenciéndonos de que eso no era para nosotros, que mejor estamos así, que los exitosos ya están completos y en esa lista no está nuestro nombre, que la riqueza es para otros o que es mejor se pobre pero honrado, como si los bienes materiales tuviesen el poder de poseernos para controlar nuestro pensamiento a su voluntad. Todos estos tipos de creencia limitantes y castrantes, se han perpetuado a lo largo de la historia y han sido uno de los peores legados que nos ha tocado heredar de nuestros antepasados. En un punto se crearon para controlar a las mentes más débiles y hacerles creer, que la abundancia, prosperidad, riqueza, éxito y felicidad, estaban predestinados única y exclusivamente a los grandes poderosos y pensadores de aquellos tiempos, y aspirar a esos regalos, era una osadía imperdonable, que se pagaba con la vida, y por si no bastara, en la muerte también, ya que para eso estaban el purgatorio y el infierno, para que los infieles e impuros, pagaran en espíritu lo que ya no podían pagar con el cuerpo.

Y así la vida se transformó en un punto, en una cadena de sufrimientos y desgracias, donde el ser humano se conformó con vivir una vida de escasez, penurias y desgracias, como parte de un karma o maldición, que debía sobrellevar para tal vez algún día, ser merecedor de que su alma viajara al olimpo, cielo, paraíso o como la creencia estableciera. Desafortunadamente con esta instalación de mapas y creencias, se ha alejado al ser humano de su verdadero propósito trascendental, y se le ha privado al mundo del maravilloso legado que cada uno de nosotros podía entregarle, porque aunque no lo creas, tú viniste a este mundo a trascender y dejar un legado. Tienes un propósito por descubrir, y es ese el que te llevará a comprender cuál es la verdadera razón de tu existencia y causa de vida en este planeta.

Hemos sido entrenados por el sistema (social, político, religioso, educativo), para no pensar, no cuestionar, no analizar y mucho menos disentir, hemos sido entrenados desde el vientre de nuestras madres para ser sumisos y temerosos, para creer que merecemos menos, que no somos ni capaces, ni poderosos, que nuestra vida está escrita en algún pergamino cósmico y que cada cosa negativa que vivimos, es producto de un castigo divino por ser seres inferiores e infieles. Y así se nos va la vida, creyendo en lo que no debemos hacer, en lo que no merecemos tener y en quienes no podemos ser, y ¿sabes qué? ¡Son absolutas estupideces!

Tú, sí tú, es contigo, tú mereces una vida de plenitud y grandeza, porque al igual que yo, eres un milagro del Universo (o del Dios en el que creas), porque fuiste creado para ser exitoso ya sea que desees lo bueno o lo malo. Así que si fuera tú, comenzaría a cuidar mis pensamientos. Te voy a dar un dato, los seres humanos generamos entre 60.000 y 70.000 pensamientos diarios, esto no es problema, el detalle está en que el 90% de ellos son repetidos diariamente, así que si estás pensando cosas negativas, cosas que te limitan, que te atrasan, que te castran ¿Adivina que está apareciendo constantemente en tu vida? Los pensamientos a su vez, generan o producen una emoción en nosotros, la cual se refleja en nuestro cuerpo, dependiendo de la frecuencia y magnitud del pensamiento acompañado por esa emoción, se va a crear un sentimiento, y esa es la parte compleja y peligrosa, ya que desde el sentimiento es que nuestro subconsciente ejecuta, porque se instala la creencia. ¡Oh Subconsciente! La dama oculta, que necesita ser persuadida y no obligada por el caballero Consciente, para hacer realidad nuestros deseos.

Es desde el consciente que debemos comenzar a creer, es allí donde todo comienza a crearse, entrenando al consciente, llegas al subconsciente. ¿Cómo? Muy fácil. El subconsciente es quien se encarga de llevarte a tomar las acciones que te darán un determinado resultado, es como el soldado que ejecuta la orden que le da el capitán. A diferencia del consciente, el subconsciente no para, sigue operando las 24 horas de tu día, sin descansar. Cuando lees, cuando escuchas música, cuando te bañas, cuando trabajas, cuando duermes, cuando ves la Tele, el subconsciente está siempre atento, captando, recibiendo las órdenes que deberá ejecutar más adelante, poco importa si tú te das cuenta de ello o no, así funciona con o sin tu aprobación. Y es allí donde debemos hacer las transformaciones, ya que si deseamos una vida diferente a la que hemos llevado hasta hoy, debemos cambiar los patrones de pensamientos que se están produciendo desde nuestro consciente. Es imperativo e indispensable, que elevemos nuestro Ser a un nuevo nivel de pensamiento y sentimiento, porque estamos programados y acostumbrados a Hacer para Tener, así nos educaron, sin embargo quien ordena el Hacer para alcanzar el resultado es el Ser. Por lo tanto cuando nuestro Ser es limitado, castrado y débil, nuestros resultados son frustrantes, pobres y mediocres, y nos seguimos retroalimentando desde la negatividad y temores, produciendo más resultados de fracaso y pérdidas.

Desafortunadamente la programación y creencias nos han llevado a pensar que desde la lástima, autocompasión y depresión, las cosas llegan, que si alguien se compadece de mí, me va a ayudar, que siempre necesito una muleta para moverme, porque yo soy un pobre ser que no puede caminar solo. Y así se nos va la vida, creyendo que no tenemos porque no podemos hacer y no merecemos, en lugar de despertar y darnos cuenta de que no tenemos porque no lo creemos posible todavía, porque aún no somos eso que queremos tener.

Sí, Tienes lo que Eres, ni más ni menos. Así que la próxima vez que quieras sentir lástima por ti, que te quieras autocompadecer o lamerte las heridas, recuerda que lo que vives es absolutamente tu responsabilidad, es tu creación, es tu gran obra maestra. No le eches la culpa a los pinceles, porque ese lienzo lo pintaste tú solo, si no te gusta lo que ves, cambia lo que eres, cambia tu interior, cambia tus pensamientos, tus sentimientos hacia las personas y cosas que te rodean, cambia tu mapa, tu programación, entiende que tú escribes el libro de tu vida y que si no te gusta el capítulo de hoy, lo puedes cambiar escribiendo uno nuevo para mañana.

No culpes a nadie por lo que te sucede, agradece lo que vives, lo que tienes, incluso aquello que no es grato, porque de eso hay una lección que aprender, algo que aún no ha crecido en ti y debes vivir para evolucionar, no lo reniegues, recuerda que lo que resistes persiste, agradécelo y déjalo ir, con gratitud y alegría. Y como decía la mamá de Forrest Gump: La vida es como una caja de bombones, nunca sabes cuál te va a tocar. Así que disfruta la sorpresa, no trates de controlar todo, porque al final no controlas nada, simplemente vive, vive intensamente, vive cada día como lo que es, un regalo, con todo lo bueno y lo menos bueno, aprecia a las personas que tocan tu vida y disfruta todas las cosas que recibes, y agradece cada instante de tu presente, porque lo que realmente importa es lo que vives hoy, aquí y ahora, cambia la información que recibes, no te enganches con noticias negativas y tóxicas que no te ayudan a crecer, adquiere información nueva y positiva que te ayude a reprogramar tu consciente, recuerda son 90% de pensamientos repetidos, el subconsciente ejecuta y el consciente ordena, así que cuídate de lo que con o sin intención estás enviando, y te prometo, que en poco tiempo, comenzarás a experimentar los resultados tan deseados, porque al final: ¡Tendrás mucho más de lo que Eres!

**Adriana Maldonado

Consultora Directora-Lifecoach

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Adriana Maldonado

Consultora Directora de MARS 360° CONSULTORES, C.A. Directora del Eje de Imagen Corporativa, Capacitadora y Consultora Especialista en las área de Imagen Corporativa, ATC y Negocios. Editora de la revista "360° de Visión Empresarial".

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