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¿Te crees muy Inteligente?

El instinto de supremacía del hombre ha marcado grandes hitos en la historia de la humanidad, desde inmensas guerras para la explotación y la dominación, hasta la competencia para ser catalogados los mejores del planeta.

Esta característica perteneciente al más puro “EGO”, ha impulsado al hombre a investigar sobre por qué existen hombres con mayores y mejores capacidades que otros, y por eso, en la primera parte del siglo XX, el CI (cociente de inteligencia) se convirtió en la gran novedad. La inteligencia intelectual o racional, se determinó como lo que el humano usa para resolver problemas lógicos o estratégicos. Los psicólogos de esa época crearon tests para medirla y esas pruebas, fueron el medio para clasificar a la gente en distintos niveles de inteligencia, algo conocido como cociente de inteligencia o CI, que supuestamente podía medir la capacidad intelectual. Según la teoría, cuanto más alto el cociente mayor grado de inteligencia.

En los años noventa, Daniel Goleman popularizó la investigación de numerosos neurocientíficos y psicólogos, demostrando que la inteligencia emocional o IE, tiene la misma importancia que el cociente de inteligencia.

Determinaron que la IE nos hace conscientes de los sentimientos propios y de los demás. Nos produce empatía, compasión, motivación y la capacidad de responder, apropiadamente al dolor o al placer. Sin embargo, hoy es alarmante hacia donde apunta el norte ético y moral de la humanidad, por ello una gran cantidad de información científica reciente, pero aún no digerida, nos muestra que hay una tercera y poderosa inteligencia.

Esta inteligencia llega a la palestra para completar y engranar con las 2 previas inteligencias descubiertas, denominada la inteligencia espiritual o IES.

Por IES nos referimos a la inteligencia con que afrontamos y resolvemos problemas de significados y valores, la inteligencia con que podemos poner nuestros actos y nuestras vidas en un contexto más amplio, más rico y significativo, la inteligencia con la que podemos determinar, que curso de acción o camino vital es más valioso que otro. IES es la base necesaria para el eficaz funcionamiento tanto del CI como de la IE. Es nuestra inteligencia primordial.

En su libro Múltiples inteligencias, Howard Gardner argumenta que al menos hay siete tipos de inteligencia, incluyendo la musical, la espacial y la deportiva, así como la racional y la emocional. Sin embargo, para este servidor todas nuestras inteligencias posiblemente infinitas, pueden vincularse con uno de tres sistemas básicos del cerebro y que todas las inteligencias que describe Gardner son en realidad variaciones de las básicas CI, IE e IES y sus asociadas disposiciones neurales.

Los seres humanos somos esencialmente espirituales, porque sentimos la necesidad de preguntarnos aspectos fundamentales o sustanciales. ¿Por qué nací? ¿Cuál es el significado de mi vida? ¿Por qué debo seguir adelante cuando me siento cansado o deprimido o frustrado? ¿Qué hace que todo esto valga la pena? Nos empuja y ciertamente, define un deseo específicamente humano de hallar sentido y valor, a lo que hacemos y experimentamos. Deseamos ver nuestras vidas en un contexto más amplio y significativo, se trate de una familia, la comunidad, un club de fútbol, el trabajo de nuestra vida, nuestro marco religioso o el mismo universo.

Ni el CI ni la IE, por separado o en combinación, son suficientes para explicar toda la complejidad de la inteligencia del hombre, ni la tremenda riqueza del alma y la imaginación humanas. Las computadoras tienen un CI elevado. Saben cuáles son las reglas y las obedecen sin cometer errores. A menudo los animales tienen una sólida Inteligencia Emocional. Tienen un sentido de la situación en que están y saben cómo responder apropiadamente. Sin embargo ni los ordenadores ni los animales preguntan por qué tenemos esas reglas o esta situación, o si se pueden mejorar. Funcionan dentro de limitaciones y su juego es finito.

La IES permite que los seres humanos sean creativos, cambien las reglas o alteren las situaciones. Nos permite jugar con las limitaciones y vivir un juego infinito. La IES nos da capacidad para discriminar. Nos transmite nuestro sentido moral, una capacidad para atemperar reglas rígidas con comprensión y compasión, y, una capacidad similar para ver cuándo la compasión y la comprensión han llegado a su límite. Usamos la IES para afrontar cuestiones sobre el bien y el mal, e imaginarnos posibilidades no realizadas; para soñar, anhelar, levantarnos del lodo.

La IES difiere principalmente de la IE en este poder de transformación. Tal como la define Daniel Goleman, mi inteligencia emocional me permite precisar en qué situación me hallo y entonces comportarme adecuadamente. Esto representa trabajar dentro de los límites de la situación permitiendo que ella me guíe. Sin embargo, mi inteligencia espiritual me permite preguntar si en primer lugar quiero estar en esa situación determinada. ¿La cambiaría creando una mejor? Se trata de funcionar con los límites de mi situación permitiendo que yo mismo la guíe.

La IES nos convierte en las criaturas plenamente intelectuales, emocionales y espirituales que somos. Idealmente, nuestras tres inteligencias básicas funcionan juntas y se complementan. Nuestros cerebros están diseñados de modo que pueden hacerlo. Pero cada una de ellas CI, IE e IES tiene su propia área de acción y puede funcionar por separado. Es decir, necesariamente no somos óptimos en las tres de forma simultánea. Podemos tener una CI o una IE elevada, pero una baja IES. Se puede tener un CI alto, pero una IE o IES bajas.

Las características para una alta IES incluyen: • Capacidad de ser flexible (activa y espontáneamente adaptable) • Poseer un alto nivel de conciencia de sí mismo (Auto descubrimiento) • Capacidad de afrontar y usar el sufrimiento • Capacidad de afrontar y trascender el dolor • La cualidad de ser inspirado por visiones y valores • Tendencia a ver las relaciones entre las cosas (ser holístico) • Marcada tendencia a preguntar ¿Por qué? o ¿Y si? y a pretender respuestas fundamentales.

Es posible que una persona de alta IES llegue a ser un líder eficaz; alguien responsable de brindar una mejor visión y valores a los demás, y, enseñarles cómo usarlos; en otras palabras, una persona que inspira a otros.

En la sociedad moderna, la IES es baja. Vivimos en una cultura espiritualmente pobre, caracterizada por el materialismo, la eficacia, la estrechez de miras carencia de significado y compromiso. Sin embargo, como individuos podemos actuar para mejorar nuestra IES. Ciertamente un mayor progreso de la sociedad depende de que lo hagan suficientes individuos. En general, podemos mejorar nuestra IES aumentando el uso del proceso terciario, o sea, nuestra tendencia a preguntar por qué, a buscar conexiones entre las cosas o a poner de manifiesto las creencias que hemos creado sobre el sentido que tienen las cosas en sí mismas o más allá de ellas, a ser más reflexivos, ir más allá de nosotros mismos, asumir responsabilidades, ser más conscientes de nosotros mismos, ser más honestos con nosotros mismos y ser más valientes.

La cultura occidental, dondequiera que se halle en este planeta, rebosa de lo inmediato, lo superficial, la egoísta manipulación de las cosas, la experiencia y los demás. Usamos mal nuestras relaciones y nuestro entorno así como el sentido humano más profundo. Sufrimos una terrible pobreza de imaginación simbólica. Ignoramos las cualidades humanas y nos concentramos en actividades frenéticas, en “ganar y gastar”. Menospreciamos fatalmente lo sublime y lo sagrado dentro de nosotros mismos, de los demás y de nuestro mundo.

Como dice el dramaturgo americano John Guare en Seis grados de separación: “Una de las grandes tragedias de nuestro tiempo es la muerte de la imaginación. Porque ¿qué otra cosa es la parálisis? Creo que la imaginación es el pasaporte que creamos para que nos transporte al mundo real. Es otra forma de lo que realmente somos. Enfrentarnos a nosotros mismos. Eso es lo difícil. La imaginación es el regalo que Dios nos ha dado para que soportemos el acto de examinarnos a nosotros mismos. Nos enseña cuáles son nuestros límites y cómo crecer superándolos... La imaginación es el sitio al que todos ansiamos llegar” Por medio de un uso instruido de nuestra inteligencia espiritual, y, mediante la honestidad personal y el coraje que requiere esa instrucción, podemos volver a conectarnos con las fuentes y los significados profundos; de manera tal, que nos permita reaprender a usar esa reconexión para causas y procesos mucho más importantes que nosotros mismos.

Msc. Jesús Soto

Consultor – Director

e-mail: jesussoto@zomoz360.com

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Jesús Soto

Consultor Director de Mars 360° Consultores C.A, Licenciado en Ciencia & Artes Navales (Mención Administración y procesos Logísticos), Abogado, Conferencista, Life Coach, Especialista en Planificación & Métodos, experto en Programación Neurolingüística PNL , Liderazgo y Gerencia del Capital Humano.

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