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"La Inmoralidad es la Base de la Disciplina"

    La primera vez que escuché esta frase, yo era un joven cadete en la Escuela Naval de Venezuela, la misma retumbó en mi cabeza más fuerte que la misma Diana Carabobo en aquel primer amanecer en la escuela castrense, lo recuerdo como si fuera ayer; aquel cadete superior llamándome la atención porque no tenía las botas pulidas, lo sorprendente es que mientras me gritaba iracundamente por el hecho, yo miraba sus botas, las mismas estaban no solamente opacas sino que además llenas de tierra, mi mirada debió ser muy obvia ya que el personaje al percatarse de ello, se detuvo en sus gritos y me dijo, mire Cadete aprenda algo para que progrese en este medio, aquí la “INMORALIDAD ES LA BASE DE LA DISCIPLINA”.

     Así continué mi formación dentro de este difícil mundo; y la frase prolífera seguía transmitiéndose años tras años en los nuevos cadetes, nunca pude entender ni aceptar la misma como válida ni lógica, lo cierto del caso es que allí seguía, tan nefasta como el peor de los virus, corrompiendo todo a su paso.   


    Muchos la justificaban diciendo que los militares debían obediencia ciega a sus superiores sin cuestionar la menor orden, por abusiva que fuese, esta por supuesto nunca tuvo para  este servidor ninguna validez, por el contrario me parecía realmente corruptora de la moral y el verdadero liderazgo.


      Sin embargo la gran lección llegaría, llego de la manera más insospechada para quien esto escribe, fue impartida por un excelente líder como fue el segundo Comandante del primer Batallón de infantería de Marina en donde presté mis servicios.


    Gran persona, gran profesional, gran instructor y un visionario que rompía a juicio de quien esto escribe, con el prototipo mediocre de oficiales superiores que había conocido hasta ese momento (Juicio que no cambiaría a lo largo de 22 años de servicio en la Armada de Venezuela, salvo contadas excepciones). 


    La lección provino de una invitación que recibiría del segundo Comandante, sí, éste se me acerco cuando estaba terminando mi faena con mi pelotón y me dijo, “Soto un profesional integral debe tener una vida equilibrada, entre lo personal, familiar y profesional, así que hoy usted y yo saldremos a relajar la mente a un sitio nocturno (Realmente me sorprendió), pero inmediatamente acepté sin la menor duda (creo que mas por desearlo, fue por respeto a quien me formuló la invitación).


    Así llego la hora de la salida, me reuní con el segundo comandante y salimos rumbo al lugar de recreación nocturno en donde había mucha gente bailando, ingiriendo bebidas alcohólicas y divirtiéndose, pues hicimos lo mismo que todos los presentes, hasta las 3 am cuando el segundo comandante me dijo: “Soto es hora de regresar al Batallón ahora tenemos trote con las tropas”, no podía dar crédito a lo que estaba escuchando, a las 3 a.m., el segundo comandante de mi batallón me estaba diciendo después de la parranda que tuvimos, que debíamos estar a las 5 y 30 a.m., en formación para trotar con las tropas. Pues así llegamos, eran cerca de las 4 a.m. y decidí uniformarme de deporte para reposar aunque fuera una hora, para ir al trote que realizaría con las tropas, según las instrucciones del segundo comandante (por supuesto no creía que él tuviera la fortaleza para estar en formación a esa hora, luego del trasnocho).


    Lo cierto del caso fue, que este servidor cayó rendido ante los brazos de Morfeo (Dios de los sueños) y no fue sino hasta las 7 a.m., cuando pude volver en mí.  Cuando salí de mi habitación me estaba esperando el Segundo Comandante, en la planta baja del edificio, evidentemente venía llegando del trote con las tropas y me increpó: “Soto, ¿qué le pasó?”, mi respuesta fue súbita: “Me quedé dormido mi segundo”, a lo que respondió: “Soto lamentablemente usted tiene 24 horas de arresto por no cumplir con la rutina del servicio”, a lo que respondí, “Entendido mi segundo”, acto seguido recibí una de las más grandes lecciones de mi vida cuando me dijo: “Soto LA INMORALIDAD NO ES LA BASE DE LA DISCIPLINA, eso que a usted y a mí nos enseñaron en la Escuela Naval, es la justificación de la mediocridad de muchos, si usted quiere imponer disciplina en su equipo de trabajo, siempre dé el ejemplo, de lo contrario más temprano que tarde fracasará conduciendo capital humano y nadie lo seguirá en los objetivos trazados”.


     Durante el cumplimiento de mi arresto, reflexioné sobre los acontecimientos y la lección que había recibido, como consecuencia de no haber cumplido con mi obligación; y definitivamente, había recibido la respuesta y aclaratoria lógica a aquella terrible frase.


    En la actualidad y haciendo analogía con los propietarios, gerentes y supervisores dentro de organizaciones y empresas, es muy común ver como usan la INMORALIDAD COMO LA BASE DE SUS ACCIONES Y GESTIONES, obteniendo por supuesto resultados negativos. Me llaman pidiendo que los ayude a obtener el compromiso y la abnegación, de empleados y colaboradores, sin embargo, cuando hacemos el respectivo análisis y les informo que el problema es la INMORALIDAD, muchos de ellos no dan crédito de nuestro planteamiento, hasta que su organización toca fondo y obviamente, sus empleados denuncian la organización ante órganos de protección laboral y demás organismos públicos.


     Los pocos que reconocen que no están siendo morales, comienzan a gestionar sus organizaciones y empresas, bajo la moral de exigir algo que ellos si cumplen y son los primeros en accionar sin excusas, obteniendo rápidamente una mejoría en sus equipos de trabajos, ya que ellos están siendo los agentes primarios de un cambio sustentado por el primer y más importante principio del liderazgo “EL EJEMPLO”.


    Por ello estimado lector, recuerde siempre que la INMORALIDAD DENTRO DEL MANEJO DE FAMILIAS, EMPRESAS Y ORGANIZACIONES, siempre terminará en un rotundo fracaso; y los resultados serán mediocres y perjudiciales. Si no se asumen con gallardía y humildad los errores, estos jamás se corregirán y por ende, nada en su entorno mejorará.


Msc. Jesús Soto
Consultor Director
e-mail: jesussoto@zomoz360.com
twitter: @360mars – @jvsotom
Web: www.zomoz360.com


 

Jesús Soto

Consultor Director de MARS 360° CONSULTORES, C.A. Director del Eje de Capital Humano. Capacitador y Consultor Especialista en las áreas de Capital Humano, Liderazgo y Gerencia. Miembro Honorario de la Revista "360° de Visión Empresarial".

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