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"El Yunque de la vida forjará la espada de tu libertad"

    El 6 de julio de 1816 Nuestro Libertador Simón Bolívar, al desembarcar en Ocumare de la Costa dicta una Proclama en la que dice al referirse a los esclavos: «Esta porción desgraciada de nuestros hermanos que han gemido bajo las miserias de la esclavitud, ya es libre. La naturaleza, la justicia y la política piden la emancipación de los esclavos: de aquí en adelante sólo habrá en Venezuela una clase de hombres, todos serán ciudadanos».

    Realmente hermosa proclama, sublime por decir poco, se nos eriza la piel de emoción, al poder pensar que noble causa la de la liberación de la opresión del hombre por el hombre.


    Pese a estos decretos e intenciones nobles, pasarían todavía muchos años, hasta que en 1854 el Presidente José Gregorio Monagas, venció la tenaz oposición de los terratenientes y esclavistas; y decretó la definitiva abolición de la esclavitud.


    Sin embargo estimado lector, podemos considerar que ¿En nuestros países de verdad se abolió la esclavitud? ¿De verdad somos libres? ¿Qué es la libertad? Estas y otras preguntas, son las que desde nuestra humilde perspectiva no están muy claras para muchos de nosotros los humanos de esta era.


   Del Libro titulado “La Conspiración de los ricos” de Robert Kiyosaki, extrajimos lo siguiente: “Las conspiraciones siempre surgen cuando el dinero y el poder están en riesgo; además, el dinero y el poder siempre harán que la gente se corrompa”.


    La mayoría de las personas acepta ciegamente la idea de ir a la escuela (Universidades e Institutos Universitarios), para formarse en alguna profesión que les permitirá conseguir un “buen empleo”, pero nunca entran en razón de que los empleados siempre trabajan para los sueños o anhelos de su empleador, en pocas palabras, son el vehículo que lleva a hacer realidad el sueño de otro.


   De todos estos conceptos podemos inferir la más feroz de las ideas conclusivas personales: El empleo es de alguna forma una especie de esclavitud legal, diseñada bajo esquemas que disfrazan su carácter opresivo y de control  personal del tiempo de las personas,  con alguna que otra diferencia en materia de los derechos humanos (No te pueden azotar). Es decir antes al esclavo le pegaban para que trabajara, hoy en día al empleado le pagan para que trabaje, en nuestra humilde opinión solo cambió una vocal de pegar a pagar, pero de una forma un poco más sutil la esclavitud sigue presente. El empleado no es dueño ni de su tiempo, ni de su dinero y vive repetido el mismo año de su vida, hasta llegar a la “honrosa jubilación”, que de júbilo solo tiene el nombre.


    Al llegar a esta conclusión que quizás muchos no compartan, nos hemos reunido como consultores de empresas, con muchos grupos de empleados (públicos y privados) y no es sorpresa que más del 90% de ellos están insatisfechos por alguna razón, que siempre converge en un acto de injusticia, ya que las remuneraciones y beneficios percibidos en relación a sus esfuerzos no son suficientes. El empleado cree que al cambiar de empleador o solicitar aumento de sueldo, sus problemas terminarán, cosa totalmente lejana a la realidad, pues solo anestesió y cambió de dirección su insatisfacción, frustración y resentimiento, ya que estos sentimientos, solo  serán cosa de un tiempo para que vuelvan a aflorar y activarse.


    Increíblemente la esclavitud y el empleo presentan esta similar característica, un sentimiento de explotación y abuso por parte del jefe o patrón, quien obtiene un beneficio por el esfuerzo y capacidad de otros. Al correr de los años, el hombre siempre ha buscado hacer realidad su sensación de libertad, por ello a lo largo de nuestra historia, hemos pasado de revolución en revolución y de reivindicación en reivindicación. Pero la pregunta es: ¿Realmente hemos alcanzado la tan anhelada Libertad?


   Ahora cabría preguntar: ¿Por qué entonces la gente se emplea a otros con tanta fuerza? Definitivamente, porque así lo impone el sistema. Un sistema que fue diseñado y concebido para poder seguir contando con los esfuerzos y talentos individuales de las personas, a cambio de remuneraciones y beneficios (Legislación Laboral). Sean estos empleados de empresas privadas o instituciones gubernamentales.


    ¿Bueno o malo? Lo dejamos a su criterio, lo cierto es que muchos de estos empleados (no todos) se creen yunques, yunques programados por el sistema para recibir impactos y forjar las espadas de libertad de otros. Incluso en la administración pública, la posibilidad de libertad por parte del empleado, está condicionada a que este permanezca 25 o 30 años de su vida, dedicando su esfuerzo y tiempo, con la promesa de que luego de esos años, dicho empleado será jubilado y al fin obtendrá su “libertad”, aunque todos sabemos de sobra, que luego de ese tiempo ni hay júbilo, ni mucho menos libertad.


    Otros en cambio luego de experiencias desagradables como empleados o aquellos que decidieron no serlo, descubren que el yunque debe ser la vida (experiencias) y de ese aprendizaje deciden forjar su propia espada que los lleve a la libertad (se convierten en emprendedores).


    De allí concluimos, que solo aquellas empresas que realmente capacitan, forman, educan e impulsan a sus equipos de trabajo, a crecer como individuos, profesionales y sobre todo como seres libres, motivándoles y apoyándoles para que en un futuro logren construir o formar sus propios emprendimientos; a nuestro modo de ver son los auténticos libertadores de nuestra era, empresarios del futuro y afortunadamente sabemos que sí los hay.


    Si usted amigo empresario, solo ve a sus empleados como un número de nómina, a quien pagarle un sueldo, que usted considera “justo”, por un esfuerzo y tiempo que éste dedicará por un período determinado, usted no está actuando muy diferente a los antiguos terratenientes esclavizadores de la fuerza trabajadora. Y sus empleados solo se sentirán como los esclavos maltratados, abusados y forzados a cumplir una actividad, durante un número de horas, pero sin ningún tipo de valor, compromiso y entrega, puesto que ellos solo son el medio para que usted haga realidad sus sueños.


    Así que en este punto cabría hacerle una pregunta: ¿Cómo quiere usted que lo vea su personal? Como el Libertador de su  era, un empresario genuinamente interesado en las metas y anhelos de sus empleados, trabajando en equipo por los sueños de ambos; o simplemente ser un opresor y esclavizador, pensando egoístamente en que aquellos que trabajan para usted, solo se dediquen a hacerle realidad sus sueños.


“NO DEJARNOS ROBAR EL SUEÑO AL FINAL NOS HARÁ LIBRES”.


Msc. Jesús Soto y Adriana Maldonado
Consultores Directores
e-mail: jesussoto@zomoz360.com
adrianamaldonado@zomoz360.com
Twitter: @360mars – @jvsotom
Web: www.zomoz360.com


 

Jesús Soto

Consultor Director de MARS 360° CONSULTORES, C.A. Director del Eje de Capital Humano. Capacitador y Consultor Especialista en las áreas de Capital Humano, Liderazgo y Gerencia. Miembro Honorario de la Revista "360° de Visión Empresarial".

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